Llega el verano a mi,
mira mis ojos y me cuestiona,
desea saber por que visto hoy
si mañana estaré desnuda,
toma con sus cálidas aguas mi espalda,
y me hace estrellar contra los corales,
me acaricia tiernamente,
sabiendo que sus brisas, son lijas.
*
Llega el verano a mi,
cuando al fin se ha ido Mayo,
me seduce con sus místicas aguas,
convence con helado calor mi cerebro
y le creo que no habrá otro invierno.
*
Lloro por que quiero otro invierno.
*
Busco Invierno, Verano y Otoño,
Otoño, Verano e Invierno,
quiero un ciclo de lluvias sin sombra,
quiero el frío de cálidas aguas,
que el verano me absorba en sus olas
y me trague con sed tempestuosa.
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Capitulo 3: Milagro de navidad.
El salón de clases solamente era ocupado por aquellas pertenencias de los alumnos que se encontraban a las afueras de este platicando, algunos jugando, otros perdiendo el tiempo. Alfonso se encontraba retraído, explorando los dulces confines de su mente, encontrando a la mujer que le había quitado el aliento horas antes, pelo café, ojos grandes y una sonrisa tan perfecta era lo único que pasaba por su mente. Perdido entre caóticos sonares y perfectas imágenes no había notado a Rubén, quien se escabulló con reflejos de felino y se preparó para atacar:
-¡ah!- Gritó presurosamente, golpeando las bancas con su palma izquierda, mientras la derecha sacudía a su compañero con vehemencia; Alfonso saltó de sus silla como si lo hubieran picoteado de improviso – ¡ja! Te pillé, sabía que no eras lo que aparentabas amigo.
-¿Rubén? – contestó Alfonso, acto seguid o se repuso y evaluó la cara sonriente de su agresor – ¡No vuelvas a espantarme así maldito!, ¿además quién dice “pillar” hoy en día?
Los lentes de Rubén reflejaron el brillo mañanero sobre las micas, tomó aire mientras sus pectorales se inflamaban y tomaban un aspecto cómico – ¡Yo, Tu dios! -. Dijo por fin con voz ronca pero potente y resoplando a través d sus abiertas fosas nasales.
Alfonso no pudo evitar soltar una carcajada, se levantó y dijo: – Estas loco – sonrió.
-Es lo que muchos suelen decir – afirmó Rubén – Pero soy del tipo de “locura sana”, Además no te quejes, tu eres el tipo que se inscribe tarde y se mueve rápido como… como un rayo.
-Supongo que tienes razón…
-Pero espera no vine a hablar sobe estás cosas, ven te presentaré a unos amigos – Rubén dio unas palmadas en la espalda del Alfonso y se dirigió a la salida mientras que el último lo acompañaba, mientras traspasaban la multitud de jóvenes, Alfonso podía sentir las miradas inquisitivas de sus futuros compañeros sobre su espalda, no pasó mucho tiempo para que llegaran al final del pasillo del primer piso de la escuela, a su izquierda s podía ver el patio de la escuela, mientras a su derecha se podían apreciar las aulas.
-Amigo, atento, ¿Qué tanto buscas? – Rubén se acercó a y bajó la cabeza de su compañero, hablando silenciosamente, murmuró – tienes suerte de que Sophia esté en nuestro salón… pero no rehagas ilusiones…
-¿Cómo supiste que?
-¿Hey Rubén éste es el puño fugaz? – De la puerta apareció alguien enorme un joven de casi un metro ochenta miró a través de sus pequeños ojos a Alfonso, detrás de él alguien de estatura menor que los demás y con aire de relajación:
- ¡Hola!, no te preocupes este monstruo no te hará daño… – Dijo Rubén mientras el nuevo daba un aso atrás – ¡Moi y Teban, mis mejores amigos!
-Sophia, ¿ya te enteraste?
Lourdes solía acompañar a su amiga a todas partes, la adulaba, y era ciertamente de buen ver, su cabello rubio y lacio era atrapado en una cola de caballo; por otro lado le faltaba esa cosa que caracterizaba a la hermosa Sophia, pues si en belleza eran similares, la mirada, la manera de caminar o simplemente suerte era lo que hipnotizaba a mayor cantidad de muchachos.
Sophía se encontraba sentada en las jardineras, junto a otra de sus amigas, Maribel, morena y de pelo negro, menos agraciada que sus amigas – ¿Qué, lo de mario? – respondió Sophia.
-¿Mi Mario? ¿Qué pasa con el?
-mmm no nada – Sophia giró la cabeza en dirección contraria, escondiendo su pequeña sonrisa. -¿entonces a que te refieres? – continuó.
-¡ah sí! El chico nuevo… creo que va en tu salón Sophia, ya debes de haberlo conocido
-Sí – dijo con desdén – es inteligente, creo.
-Y guapo además– saltó Maribel.
-Sí, además – concluyó Lourdes – Pero todos hablan de él, ha viajado por todo el mundo y que es maestro en quien sabe cuantas artes marciales.
Maribel, dejó las papitas que comía sobre el borde de la jardinera -Chismes, además es un freak, lo vi juntándose con Rubén y su pandilla de raros.
-No estarás enojada aún por lo que te hizo Moi… ¿o sí mari? – Tanto Sophia como Lourdes rieron a carcajadas por el comentario de la primera, provocando el enojo de su amiga quien salió disparada para perderse en la multitud de jóvenes que ocupaban el patio de la escuela.
-Creo que ya tengo con quién divertirme un rato – Sophia señaló hacia un cúmulo de personas que invadían el espacio personal de Alfonso, preguntas y presentaciones lo atiborraban como si trataran de investigar un ser extraño.
-¡No lo harás Sohphie! ¡tu novio lo matará!
-Mario es tan crédulo como encantador… o sea, mucho. – La mujer se levantó y echó su cabello castaño hacia atrás, sonreía peculiar y peligrosamente bella.
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Logré desvanecer
Solo fue amanecer
De un atardecer
En Ciclos a temporales
De lluvia.
Logré desaparecer
En el horizonte de un ayer
Bebiendo el amanecer.
Logré aparecer
En la espesa neblina
De un anochecer.
Temporadas cíclicas de
Recuerdos y sueños
Sueños soñados en días
De mares y tormentas.
Logré regresar al sentido
Inicial
Logre iniciar el latido
Al compás del tiempo
Olvidado.
Inconclusos ciclos
Y tormentas de mares.
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Y encuentro la razón de mi vida, en cada rumba que el destino me permite disfrutar, en cada sonrisa que puedo coleccionar, en cada perdón que logro robar y en cada olvido que logro cultivar; en esos momentos que han pasado dejando marcas que me enorgullecen, y en todo aquello que gracias a Dios he logrado dejar atrás, en todo lo que construyo con esfuerzo y dedicación y en aquellos momentos que la vida parece ir mas a prisa.
Encuentro la razón de mi existencia, en cada cosa preciosa que logro imaginar, en cada sueño que logro concretar y en cada nueva mañana en que despierto con una sonrisa, en la lagrima que derramé sin remordimiento, y en el silencio que otorgué sin culpa, la encuentro en los momentos bellos que aparecen de la nada y en las canciones que se clavan en mi espalda.
Encuentro la razón de mis días, en las letras que se me logran escapar y en las pausas que logro aguantar, en las miradas que no logré encontrar y también en aquellas en las que fijé mis ojos para una eternidad, en todo esto que te cuento y en todo aquello que todavía guardo.
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Pero que quieres que te diga, quiero que tomes mi vida y la eleves al cielo mismo, que me digas hoy que no somos igual que antes, que tu y yo somos dos unidos por un solo sentimiento; que no me necesitabas pero que agradeces a Dios habernos conocido, vivir así es jamás morir, es nuestro amor un motivo para vivir la vida, y vivir en tus recuerdos no es más una opción, quiero que seas la dueña de mis letras y de mis sueños, de mis deseos y de todo aquello que nadie más quiso, así mismo yo agradezco a Dios quien te hizo, y me permitió verte por primera vez en aquella plaza vacía.
Siempre es así, cuando el corazón se entrega, no hay más razón ni dolor, no hay más culpa ni prisa, hoy solo necesito que encuentres tu lugar en mis brazos, hoy solo quiero que me mires como yo te miro, vivir así será jamás morir y cubrir al cielo con nuestro amor.
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Estoy aquí,
frente al árbol gigante de manzanas,
trepo un poco y pruebo unas cuantas,
me maravillo de lo que he sentido,
me avergüenzo de lo que he vivido,
quisiera llegar a la punta pero no la veo,
subo, subo y subo, no la encuentro,
quiero ahora bajar, no puedo,
aquí el camino es, solo al cielo,
cambio de ramas y pruebo variedades,
la vergüenza crece,
no quiero más verdades,
tomo un lazo roído y desgastado,
me siento, vendo mis ojos,
y perdida en el centro,
finjo jamás haber llegado.
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Me han afirmado que el cielo no existe,
que todo es producto de una ilusión,
llevo veinte años mirando mentiras,
soñando intranquila con el falso azul.
*
Yo lo creía, creí que existía,
no hay nada allá arriba,
salvo gas y vapor,
Yo lo creía, creí que existía,
tremenda y triste desilusión.
*
Escribí, pensé y soñé con él,
convencida estaba de poderle ver,
cante mil canciones,
que juraban existía,
y yo, tontamente,
¡Hasta lo llegué a oler!
*
Miro hacia arriba,
y aun pienso en el cielo,
hay días que juro,
que arriba está,
me miro al espejo,
(si es que existe),
y me digo, mi niña,
si creías esa inmensa mentira,
cómo ibas tú a ver,
que el amor;
es un espejismo más.
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